Introducción de Sharif Abdel Kouddous:
El ejército israelí está llevando a cabo una escalada de
asesinatos más intensa aún en Gaza. Desde el amanecer de hoy, más de 100
palestinos han muerto en ataques aéreos en todo el enclave. Al menos 77
murieron el día anterior. Se están llevando a cabo masacres de más de
50 palestinos a la vez, casi la mitad de ellos niños. Se bombardean
abiertamente hospitales. Se asesina a periodistas.
Todo esto es el preludio de los planes declarados de Israel de
intensificar su ataque genocida contra Gaza en los próximos días,
apoderarse de todo el enclave y desplazar por la fuerza a cientos de
miles de personas a una pequeña parcela de tierra en el sur.
El miércoles, Israel emitió órdenes de desplazamiento masivo para
zonas de la ciudad de Gaza que albergan a miles de familias
desplazadas. Rasha Abou Jalal, periodista afincada en la ciudad de Gaza,
presenta este reportaje sobre cómo presenció ayer la huida de miles de
personas por las calles, entre ellas su hermana y la familia de ésta,
que acudieron a su puerta.
* * *
Ayer miércoles, el ejército israelí
advirtió que atacaría partes de la ciudad de Gaza “con gran fuerza” y
emitió nuevas órdenes de desplazamiento dirigidas a varias zonas de los
barrios del centro y oeste de la ciudad. Miles de familias desplazadas
en la ciudad de Gaza comenzaron a huir de sus refugios por la noche,
presas del pánico y el caos.
Las órdenes de desplazamiento se
produjeron varias horas después de que Israel cometiera otra horrible
masacre, bombardeando cinco casas en Yabalia, matando a más de 50
palestinos, incluidos 22 niños y 18 mujeres. Israel está en plena
ofensiva de bombardeos en Gaza: al menos 77 muertos el miércoles y más
de 100 hoy. El martes, Israel bombardeó dos hospitales en un solo día,
mientras que el tercer mes de bloqueo total ha dejado a todos en Gaza
con hambre y sed. Cientos de miles de personas, muchas de ellas niños,
se enfrentan a la hambruna.
Según un mapa publicado online
por el ejército israelí, las zonas afectadas por las órdenes de
desplazamiento albergan al menos ocho escuelas, algunas gestionadas por
la UNRWA —incluyendo el complejo escolar Al-Shati, la escuela Al-Karmel,
la escuela Mustafa Hafez, el complejo escolar Al-Furqan y la
Universidad Islámica— que sirven de refugio a cientos de miles de
palestinos ya desplazados del norte y el este del enclave.

Las órdenes también incluyen la zona donde se ubica el hospital Al-Shifa, el mayor complejo médico de la Franja de Gaza. Cientos de heridos y enfermos reciben tratamiento y buscan refugio en el hospital.
Las escenas de desplazamiento masivo del
miércoles parecían una lenta avalancha humana que fluía por las calles
destruidas. El rugido de los aviones de guerra se combinaba con el
zumbido de los drones sobre sus cabezas. Los hombres cargaban con sus
pocas pertenencias: colchonetas rotas, mantas polvorientas y bolsas
destrozadas. Las mujeres caminaban detrás de ellos, cargando o seguidas
por niños. Algunos caminaban descalzos, y otros arrastraban sus mochilas
escolares llenas de ropa y algunas botellas de agua. Las familias se
dirigieron al norte, hacia los barrios de Al-Nasr y Sheikh Radwan, que
ya estaban densamente poblados y luchaban por acoger a las personas
desplazadas de otras zonas.
Al borde de una carretera en el barrio
de Al-Nasr, Islam Obeid, de 42 años, estaba sentada con sus cinco hijos
bajo una vieja sábana, tratando de encontrar refugio.
“Esta es la decimocuarta vez que huimos de los bombardeos desde que comenzó la guerra en octubre de 2023”, declaró Obeid a Drop Site. “No queda ningún lugar seguro en Gaza. ¿Adónde deberíamos ir? Incluso nos están cerrando las calles”.
Su familia se vio obligada a huir del
barrio de Al-Zaytun, en el este de la ciudad de Gaza, donde vivían antes
de la guerra. Desde entonces, han estado moviéndose entre escuelas y
campos de desplazados, perseguidos cada vez por órdenes de
desplazamiento y el sonido de las bombas que caían.
Su hijo de 12 años, Mahmud, estaba
descalzo junto a ella, cargando a su hermana pequeña sobre sus hombros.
“Antes de la guerra, iba a la escuela”, dijo. “Hoy, cargo a mi hermana y
busco una tienda de campaña donde refugiarme con ella. Estamos muy
cansados”. Miró a su madre y continuó: “Quiero vivir en una casa que nos
proteja. No quiero más desplazamientos, huidas y no tener un hogar”.
Una explosión cercana interrumpió su
conversación, lo que provocó que la madre se aferrara a sus hijos con
miedo. “No somos números. Somos madres, hijos y almas que mueren cada
día”, dijo Obeid. “Cada vez que nos desplazamos, decimos que es la
última vez. Pero parece que el desplazamiento es nuestro destino
eterno”.
Huyendo de un hospital en camilla
En el complejo hospitalario Al-Shifa,
multitudes se congregaron en las puertas principales para ayudar a
evacuar a sus familiares heridos, a pesar de que el director del
hospital, Mohammad Abu Salmiya, había anunciado que no había recibido
una orden directa de desplazamiento del ejército israelí. La gente salió
en masa cargando a sus familiares heridos en camillas junto con
cilindros de oxígeno portátiles.
Mahmud Dib, de 34 años, arrastraba a su
hermano herido, Ibrahim, de 35, en una cama de hospital, guiando las
desvencijadas ruedas sobre el pavimento roto. “No pude cargarlo”,
declaró Dib a Drop Site, jadeando de agotamiento y con lágrimas
en los ojos. “Tiene heridas graves en el abdomen y las piernas, y su
cuerpo está envuelto en gasa de pies a cabeza. La propia cama se
convirtió en un medio de supervivencia. O huimos con ella, o morimos
juntos”.
Ibrahim resultó herido por metralla en
un ataque aéreo que tuvo como objetivo su casa en el barrio de Tel
Al-Hawa hace una semana. Temblaba de dolor y apenas podía hablar. “Me
siento como un cadáver viviente. Pensé que el hospital era un lugar
seguro, y ahora estoy huyendo de nuevo”, dijo.
Esto es Gaza: un hombre arrastra a su
hermano herido por el asfalto, sin saber adónde ir, pero negándose a
dejarlo solo para enfrentarse a la muerte.
Mi hogar se convierte en refugio
Mientras escribía esta historia en la
casa que había alquilado en la ciudad de Gaza, después de que mi propia
casa fuera destruida en una etapa anterior de la guerra, oí gente en la
puerta. Eran mi hermana Hiba y su familia de seis miembros: habían
venido a quedarse con nosotros, tras huir de su hogar en el barrio de
al-Rimal.
“Esta vez tuve que desplazarme, porque
no encontraba ni una sola razón para quedarme”, me dijo Hiba. “No queda
nada que nos proteja, salvo los unos a los otros”.
Nos reunimos todos en una habitación, y
traje ropa de cama para que mi hermana y su familia durmieran. Mi
sobrina de siete años, Layan, me preguntó: “Tía, ¿está tu casa a salvo
de los bombardeos?”. Respondí, intentando tranquilizarla: «Sí, aquí está
muy lejos del bombardeo. Puedes dormir tranquila».
Confieso que le mentí. No hay ningún lugar seguro en Gaza.
En otra habitación de la casa, el marido
de mi hermana estaba sentado con el mío, revisando su teléfono en busca
de noticias de Doha, donde el presidente estadounidense Donald Trump se
reunía con el emir de Qatar como parte de su visita a la región. Todos
en Gaza han seguido su viaje con gran interés, esperando alguna noticia
sobre un posible alto el fuego.
Israel ha prometido intensificar aún más
la ofensiva y tomar posesión de toda Gaza tras el regreso de Trump a
Estados Unidos. ¿Será este el comienzo de esa ofensiva? El martes, el
primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que las fuerzas israelíes
estaban a días de la escalada prometida y que entrarían en Gaza “con
gran fuerza para completar la misión”, prometiendo que “de ninguna
manera” detendría el ataque.
El marido de mi hermana estaba
visiblemente exhausto. “Trump prometió poner fin a esta guerra, pero no
cumplió su promesa”, dijo. “Con cada desplazamiento, nos convertimos en
refugiados en casas de nuestros familiares. No sé cuánto durará esta
situación”.
“La guerra ha convertido nuestras casas
en maletas”, añadió. “Las cargamos sobre nuestras espaldas y buscamos un
rincón donde vivir un día más”.
Tuve que retomar la redacción de este artículo sobre otro desplazamiento masivo en Gaza que ahora incluye a mi familia extendida, desplazada a mi sala de estar.
Rasha Abu Jalal es una periodista de la Franja de Gaza. Trabaja en varios medios de comunicación que cubren temas políticos, humanitarios y sociales palestinos. Es miembro permanente del comité de jueces del premio anual Press House.
Texto original: Drop Site News traducido del ingles por Sinfo Fernández.